Se registran los intervalos entre pulsaciones, el tiempo que cada tecla permanece presionada y las pausas que aparecen al introducir un IBAN, un importe o un código de confirmación. Un titular que habitualmente teclea con fluidez y de pronto se detiene varios segundos antes de confirmar una transferencia inusual genera una desviación que merece revisión contextual.
Los borrados repetidos sobre el mismo campo, los cambios de importe a última hora y los retrocesos que vuelven a pantallas ya visitadas se leen como señales de navegación. En una sesión dirigida por un tercero suelen aparecer secuencias demasiado uniformes o correcciones que no coinciden con el patrón histórico del usuario.
El orden en que se abren las vistas, el tiempo dedicado a cada una y los saltos directos a secciones que el cliente rara vez utiliza aportan contexto. La comparación con el historial de sesiones permite separar variaciones naturales de indicios de control remoto.
El sistema no sustituye la autenticación existente ni decide por sí solo. Se conecta a los flujos ya desplegados por la entidad y entrega señales adicionales a los equipos de prevención de fraude, seguridad digital y experiencia de usuario, que mantienen el criterio final sobre cada caso.
No se almacenan datos biométricos crudos más allá de lo estrictamente necesario para el análisis. Cada indicio queda asociado a la sesión y a la operación que lo originó, de modo que una revisión posterior pueda reconstruir qué se observó y en qué momento.
Cuando una combinación de señales supera el umbral configurado, se activa una comprobación escalonada. El objetivo es abrir una revisión con contexto suficiente, no interrumpir al cliente legítimo ni generar fricción innecesaria en operaciones habituales.
Para ver cómo se traduce esto en la práctica, revisa nuestro enfoque de trabajo o consulta el equipo detrás del método.
Modalidades de trabajo
Pensada para equipos que ya operan con un motor antifraude y quieren añadir una capa de lectura conductual sin rehacer nada. Se conecta a los eventos de tecleo y navegación que la app ya emite durante operaciones concretas: introducción de un importe, selección de cuenta destino, confirmación de transferencia o consulta de movimientos. El sistema devuelve un indicio de posible control remoto que se suma a las reglas y modelos vigentes. No decide por sí solo ni bloquea: entrega contexto para que el equipo valore si conviene una revisión adicional.
Ver cómo se integra la capaRecomendado cuando la entidad quiere medir el comportamiento real de la señal antes de extenderla. Se elige un único escenario, por ejemplo transferencias a cuentas nuevas, y se observa durante un periodo definido cómo se comportan los patrones de tecleo y navegación en ese contexto. El objetivo no es detectar todo, sino entender la tasa de desviaciones, el ruido que genera el cambio de dispositivo y qué combinaciones de pausas, correcciones y retrocesos resultan más fiables. Al cerrar la fase, el equipo tiene datos propios para decidir el siguiente paso.
Revisar el enfoque de mediciónPara equipos de prevención de fraude, seguridad digital y experiencia de usuario que necesitan definir cómo se interpreta la señal dentro de su operación. Se trabaja sobre los umbrales de activación, la verificación escalonada cuando aparece un indicio y la forma de comunicar al cliente que se ha abierto una comprobación. Aquí entran también los límites: qué datos se conservan, durante cuánto tiempo y por qué no se almacenan datos biométricos crudos más allá de lo estrictamente necesario. El resultado es un criterio operativo documentado, no una caja negra.
Ver criterios y límitesSi tu equipo necesita situar esto dentro del conjunto de lo que hacemos, conviene empezar por qué hacemos en la práctica y, después, por cómo trabajamos con cada entidad.