Lo que se observa es el ritmo al escribir un importe, las pausas entre teclas y la forma de moverse por la app durante una operación concreta. No se construye un perfil del miembro de la familia, no se guarda su manera de teclear para reconocerlo en la calle y no se compara con nada fuera de esa sesión. Cuando la sesión termina, esa lectura deja de tener sentido.